O c t u b r e / E n e r o /
2007 / 2008/
C o n c e p c i ó n / C h i l e /
EL BOLETO DE MICRO COMO TESTIMONIO DECORATIVO URBANO.
Microdocumentos hace patente el lugar preeminente de los elementos decorativos (signos) en la constitución de las significaciones con las que se dota a determinados interiores. Por ello, la movilidad resulta ser el efecto de un trabajo que hace explícito el lugar que ocupan los signos en la construcción de una representación de las cualidades comúnmente atribuidas a la interioridad doméstica (estabilidad y afecto por ejemplo), y con ello hace también notar la brecha, la distancia, entre el signo y lo que éste representa. Microdocumentos insiste en señalar que la operación de generar habitabilidad consiste básicamente en la tarea de significar, de forma tal que doméstico sería el espacio en el cual resulta preeminente y muy explícito el proceso de producir significaciones, mismas en las cuales realmente habitamos. De acuerdo con ello, cabría insistir en que la propuesta refiere al cruce entre mirada y signo que trama y destrama la relación entre significación y habitabilidad.
Es posible percibir que la propuesta Microdocumentos se establece a partir de una confrontación. Se enfrenta al objeto decorativo que en el interior doméstico cumple la finalidad de significarlo y a aquel objeto que en el interior de la micro establece una reminiscencia doméstica con la mirada que se desplaza al tiempo en que descubre dichos hitos. También resulta particularmente tensa la paradoja que la propuesta descubre albergada en la micro, dada ésta por el uso de ciertos objetos con la finalidad de referir a un orden propio o a un ambiente de carácter doméstico, pero que se ubican (¿con el fin de demarcar un incierto territorio?) en un medio de uso público. Así, Microdocumentos resalta la tensión producto del manejo de unos recursos decorativos con los que se aspira a componer una habitabilidad, significar un entrono propio, siendo ésta una intención que se ve problematizada por el insoslayable carácter público, abierto a las miradas, del ámbito en el cual circulan.
Por otra parte, Microdocumentos ha procedido al denodado intento de practicar la apropiación tanto de los recursos significantes y las significaciones que “la micro” brinda, así como del nuevo soporte de circulación de imagen que el boleto impreso provee. En función de dicho objetivo se estableció un procedimiento de producción visual acorde a las exigencias del medio. Ello implicó instrumentalizar una comprensión de los límites y determinaciones a los que se sujeta una producción visual al practicar una inserción que suma la dificultad de lo inespecífico de su recepción, a las condicionantes de un soporte de imagen normado como lo es boleto, el que debe cumplir con la reproducción de los signos de identificación de las empresas de transporte. Concretamente, desde el reconocimiento de dichos marcos, la propuesta ha debido resolver ciertas preguntas: ¿Cómo solucionar su inserción, en tanto trabajo vinculado al ámbito de lo artístico, en un medio no específico? ¿De qué modo resolver la intención de proponer significaciones?
De acuerdo a lo anterior, Microdocumentos exhibe su resistencia a una solución meramente formalista en la que quedaría atrapada una propuesta concentrada en la exclusividad de sus pretensiones artísticas o estéticas. Resolviendo mediante un repertorio de imágenes que envía a la estética (decorado) y las significaciones presentes en ciertos interiores domésticos y en la locomoción colectiva, se ha encontrado el anclaje indispensable para desplegar un ejercicio de significación. De modo más específico, desde la apropiación y postproducción de los recursos disponibles, la propuesta Microdocumentos ha alcanzado a componer una referencia irónica sobre las significaciones que en torno a lo doméstico contiene el decorado de la locomoción pública. De tal modo, tanto los límites como las potencialidades en lo que al proceso de construcción de significaciones respecta, parecen quedar expuestos en la construcción de un registro irónico de un habla popular.
Microdocumentos privilegia el desarrollo de una mirada desde un ámbito de elementos reconocibles, hacia un medio cotidiano. Pero igualmente puede decirse que juega a remarcar la tensión entre espacios que los elementos decorativos significan como domésticos y el espacio de tránsito en el cual se despliega la mirada, misma que hoy tiene un importante lugar dentro de la experiencia cotidiana de los habitantes urbanos. Asimismo, es también un signo (las imágenes que componen el diseño del boleto), dotado de su particular movimiento, el que permite la mirada sobre entornos como la casa y la micro en los que los objetos cifran la expectativa de un retorno al lugar inicial, principio del trayecto. De acuerdo a lo anterior, la ironía es el efecto de una doble movilidad: la de la mirada sobre lo doméstico y cotidiano propiciada por imágenes que son examinadas en un medio de transporte-circulación, la que a su vez es mirada sobre imágenes, las que suponen que el todo referente ha sido trasferidos al espacio de los signos y su flujo característico.
Finalmente, la imagen y el texto impresos en los boletos resultado de la propuesta Microdocumentos reiteran la añoranza inicial, también presente en el decorado de la micro, de un entorno doméstico; ponen la mirada sobre la evocación de un interior doméstico que el desplazamiento en el medio público de transporte convierte en un sitio remoto. Doble nostalgia entonces, que demanda admitir que el primer lugar, origen, hogar, corresponde a una zona tanto próxima como distante, cuya existencia se verifica por la mediación de los signos que lo refieren o significan.
Cristian Muñoz Bahamondes.
Candidato a Magíster en Teoría e Historia del Arte.